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jueves, 8 de abril de 2010

Moonlight Capitulo 13

Capitulo 13

El tema sobre el secreto de él no volvió a aparecer, puesto que estuvieron acompañados de April y Savage hasta que se fueron a dormir.
A la mañana siguiente, los cuatro partieron en el coche rumbo a casa de Giselle. Como siempre que estaban juntos, la vuelta a casa fue un no parar de reír con los dos hombres bromeando constantemente.
En cuanto llegaron y pusieron las maletas en el salón, Giselle fue a recoger el correo al buzón. Varias facturas, una invitación para asistir a una galería de arte que se celebraba en la ciudad la semana siguiente y un par de cartas del banco mostrando los últimos movimientos de su cuenta corriente.
Entró a la casa suspirando mientras las leía. Menos mal que el dinero que recibió de las ventas de su última exposición había dado para pagar lo que debía atrasado y todavía le quedaba para poder pagar un par de meses más sin problemas.
Cuando comprobó quien le enviaba la invitación, no se extrañó que la hubiese enviado Leo, el hermano de April. Él siempre estaba buscando alguna exposición para tener la excusa perfecta para quedar con ella. Ahora no sabía cómo iba a decirle que necesitaba otra invitación más para poder asistir con Valiant. Seguro que empezaría a hacerle un montón de preguntas y no tenía ganas de pasar por el interrogatorio. En eso de sonsacar información, Leo se parecía mucho a su hermana.
-¿Qué es eso?- preguntó April.
-Una invitación que me envía tu hermano para asistir a una exposición aquí, el próximo martes.-Giselle se giró hacia Valiant- ¿Querrás venir conmigo?
-Por supuesto. El arte es algo que me gusta mucho, sobre todo si voy contigo.
Giselle volvió a suspirar y puso cara de ruego, mirando hacia April- ¿Querrás pedirle tú a leo que me consiga un par más para que ellos también vengan con nosotras?, por favor.
-Mmm… Lo que tú quieres es evitar que Leo te pregunte. En fin…lo haré, pero al final cuando os vea preguntará de todas formas.
Le dio un cariñoso abrazo para terminar de persuadirla y se fue a la nevera, a comprobar lo poco que había dejado dentro cuando se fue a la playa y poder hacer una lista con lo que necesitaba reponer.
April decidió ir con Savage al centro comercial para hacer lo que más le gustaba, comprar cosas, mientras Giselle y Valiant se acercaban al supermercado.
El supermercado quedaba a solo tres calles de la casa, pero prefirió ir con el coche por si cargaba más cosas de las que pensaba. Había bastante gente haciendo sus compras.
Fue cargando el carro con lo que había en la lista, pero de vez en cuando se permitía coger algún capricho que otro. Se rió bastante cuando Valiant se detuvo en la zona de higiene femenina y cogió un paquete de compresas y una caja de tampones, dándole vueltas a ver si conseguía adivinar qué era mientras lo estrujaba. Cuando Giselle le explicó que era, lo soltó como si le quemase de las manos, mirando a todos los lados por si alguien le había visto juguetear con eso.
Se fijó en un cartel que mostraba la sección masculina y se fue hacia allá, abriendo todos los botes de prueba para llevarse el que mejor olor tuviese.
Estaban ya pagando en caja cuando Giselle avistó de lejos a Connor y se estremeció. ¿Qué demonios estaría haciendo en este lado de la ciudad? Tenía unos cuantos supermercados cerca de su casa y… ¡Tenía que haber escogido ese precisamente!, el que solía utilizar ella para sus compras.
Connor estaba mirando en la zona de dulces, muy entretenido mirando la composición de una magdalenas. Por suerte no los había visto.
Se puso al lado de Valiant, procurando que su enorme cuerpo la tapase lo mejor posible, firmó el ticket de compra después de haber pasado la tarjeta del banco, y se apresuró a meter las cosas en las bolsas.
Estaban metiendo las cosas en el coche. Valiant le pasaba las bolsas y ella colocaba. Se oyó un pequeño bip al lado de ellos, causado por la apertura del coche que tenían al lado.
-¡Qué pequeño es el mundo! ¿Cómo estás, Giselle?
Giselle se giró horrorizada para comprobar que el coche que tenían al lado pertenecía a Connor. El estúpido había cambiado su todoterreno por un flamante BMW, por eso no había reconocido el coche. Si lo hubiese hecho, de seguro no hubiese aparcado al lado.
-Mejor desde que no te veo regularmente, así que hazme el favor de pasar de mí y vete de una vez. Deberías de haber ido a comprar a algún sitio más cercano a tu casa.
-Uh… Parece que por fin estás empezando a tener un poco de personalidad y ya eres capaz de contestar algo con ingenio. Te felicito, pero no creas que me has impresionado.
-Te lo repito, Connor. Pasa de mí. Sigue tu camino como yo lo hice.
Valiant había estado mientras tanto metiendo un par de bolsas con productos delicados en el asiento trasero, procurando ponerlos en una posición que hiciese que no se movieran en el trayecto de vuelta a casa. Pero fue sentir el nombre de Connor y la furia fue apoderándose de él instantáneamente. Cerró la puerta trasera y caminó despacio hacia la parte de atrás del coche, sigiloso como un lobo acechando una presa. Echó un rápido vistazo al aparcamiento, comprobando que nadie los veía y que Giselle no estaba bajo la puerta del maletero para cerrarla en un movimiento firme.
-Vamos Giselle, no seas rencorosa. Lo único que hice es “desatrancar tus tuberías”…
No pudo seguir con su burla, fue ver la impresionante altura de Valiant y su fiera mirada, y las palabras abandonaron su boca.
-Creo que le debes una disculpa a la señorita.
-¿Quién eres tú para decirme a mí lo que debo o no de hacer?- era demasiado chulo para dejar su bocaza callada por mucho tiempo.
Valiant se acercó hasta Connor. Le sacaba al menos una cabeza en altura y tuvo que agachar un poco su rostro para poder ponerlo a la altura de él.
-Te lo diré solo una vez: deja de molestarla, de tratar de burlarte de ella y de aparecer por los lugares donde normalmente ella hace su vida o te arrancaré la garganta y se la serviré a los lobos del bosque para que cenen.
-Giselle,- dijo mientras daba un paso hacia atrás lentamente- dile a tu guardaespaldas que se aleje de mi. No quiero armar una escena aquí.
A Giselle no le gustaba la violencia, pero estaba disfrutando de lo lindo viendo a Connor sufriendo un poco para variar.
- No es mi guardaespaldas, no respondo de lo que quiera hacer contigo. Si decide arrancarte la garganta, ten por seguro que lo hará de manera que nadie se entere de donde tirará tu cuerpo ni de quién es él.- Tuvo que contener la risa que amenazaba con asomarle tras contarle todo aquello.
-Soy su novio, imbécil. Discúlpate de una vez con ella.
-¡Y una mierda. Yo no tengo que hacerlo con esa perra!
Para que la llamó perra… En la tierra de él eso era el peor insulto que se le podía hacer a uno de los suyos. Como lobos que eran resultaba un agravio lo suficientemente fuerte como para enfrentar familias enteras. Connor se había acercado a la puerta del conductor de su coche para irse, pero no tuvo tiempo de abrir. Valiant dio un impresionante salto desde la parte trasera del coche de ella hasta donde estaba Connor, haciendo que tropezase contra el coche y cayendo mareado hacia el suelo. Estuvo dándole unos cuantos puñetazos en el estómago y al final lo levantó con un puño por el cuello de la camisa tras los ruegos de Giselle para que lo soltase.
-Vete antes de que pierda los estribos tratando de contenerme.
Salió como alma que lleva el diablo. Giselle se cogió de la cintura de Valiant lloriqueando.
-¡Estás loco! Ahora nos denunciará a la policía por haberle pegado.
-¿La policía es como la guardia real? Si es así no pasa nada.
-¿Cómo que no pasa nada? Tendrá unos moretones enormes en el estómago. Eso y su palabra bastarán para que lo crean.
-Te digo que no tiene nada que mostrar. Tengo cuidado cuando peleo y no dejo marcas.
Se montaron en el coche para ir a casa. Iba conduciendo despacio, pensando en cuantas peleas debía de haber estado involucrado para saber eso que decía con tanta certeza.

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